El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó el Plan de Paz para Gaza impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una sesión que concluyó con 13 votos a favor y las abstenciones de China y Rusia. La resolución establece un nuevo mecanismo internacional para intervenir en la Franja y marca uno de los movimientos diplomáticos más relevantes del año.
La votación dio luz verde a la creación de una Fuerza de Seguridad Internacional (ISF) que operará hasta diciembre de 2027, con tareas centradas en asegurar las fronteras de Gaza con Israel y Egipto, proteger a la población civil, garantizar la operación de corredores humanitarios y preparar a una nueva fuerza policial palestina. El mandato establece que esta fuerza funcionará como un cuerpo encargado de hacer cumplir la ley y no como una misión tradicional de mantenimiento de la paz. Participarán tropas de diversos aliados, en coordinación con una estructura que será supervisada por la recién anunciada Junta de la Paz.
Tras el respaldo del Consejo, Trump celebró la decisión y destacó el papel que desempeñará este nuevo organismo. “El Consejo reconoció y respaldó la JUNTA DE LA PAZ, que estará presidida por mí e incluirá a los líderes más poderosos y respetados del mundo”, publicó en su cuenta oficial de Truth Social. El mandatario también agradeció el apoyo de países que, aunque no integran el comité central, fueron clave para impulsar el plan: Qatar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Indonesia, Turquía y Jordania.
La administración estadounidense considera que el plan es una vía para reconstruir la estabilidad regional. El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que el respaldo de la ONU representa “un hito histórico” para la “construcción de una Gaza pacífica y próspera gobernada por el pueblo palestino y no por Hamas”.
En los acuerdos aprobados, la ISF tendrá la responsabilidad de vigilar el proceso de desmilitarización de la Franja de Gaza, lo que incluye la destrucción de infraestructura militar existente y la prevención de su reconstrucción. También deberá garantizar el desarme permanente de los grupos armados no estatales, un punto central para mantener la seguridad en la zona.
El plan busca establecer un marco institucional que permita reorganizar la vida civil en Gaza y reducir la inestabilidad en el corredor mediterráneo. Con la resolución, el Consejo de Seguridad activa una nueva etapa diplomática que se enfocará en la gobernanza local, la protección de la población y la supervisión internacional.