El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Venezuela destinará exclusivamente el dinero que obtenga de la venta de petróleo a la compra de bienes manufacturados en Estados Unidos, tras un acuerdo petrolero entre ambos países. La declaración fue difundida este miércoles mediante la plataforma Truth Social y plantea que Estados Unidos se convierta en el principal socio comercial de la nación sudamericana.
Según Trump, Venezuela adquirirá productos agrícolas, medicamentos, dispositivos médicos y equipos estadounidenses destinados, entre otros usos, a fortalecer la red eléctrica y las instalaciones energéticas de ese país. El mandatario aseguró que estos compromisos se financian con ingresos procedentes de un convenio petrolero que involucra la entrega de crudo venezolano a Estados Unidos.
El anuncio se produce un día después de que Trump informara que Venezuela está por transferir entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. En su mensaje, el presidente estadounidense especificó que esos volúmenes serán vendidos al precio de mercado y que él mismo controlará los ingresos resultantes con el fin de que se utilicen “en beneficio del pueblo de Venezuela y de Estados Unidos”.
La Casa Blanca afirmó que mantiene “la máxima influencia” sobre el gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez, quien fue nombrada presidenta de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos federales en Estados Unidos. Funcionarios estadounidenses indicaron que ya iniciaron la comercialización de crudo venezolano incautado como parte del acuerdo alcanzado entre ambos gobiernos.
El comunicado oficial de Washington también sostiene que, bajo este nuevo esquema, Venezuela dejará de involucrarse en actividades vinculadas con carteles criminales que han afectado a ciudadanos estadounidenses en el pasado. La vocera presidencial Karoline Leavitt afirmó que el presidente Trump está implementando su política exterior con un enfoque que denomina “paz a través de la fuerza”.
Pese a que Trump ha presentado el acuerdo como una oportunidad para reforzar la cooperación económica, el contexto incluye la reorientación de suministros de petróleo —históricamente dirigidos a mercados como China— hacia Estados Unidos, y la presión ejercida sobre las autoridades venezolanas para abrir su industria energética a empresas estadounidenses. El papel de compañías como Chevron, que ya exporta crudo venezolano bajo una licencia estadounidense, también ha sido destacado en este proceso.
Este desarrollo marca un cambio significativo en las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Venezuela, con implicaciones tanto económicas como diplomáticas, en un momento en que el manejo de los recursos petroleros y los vínculos internacionales del país caribeño están bajo un intenso escrutinio global.