El encarecimiento internacional del diésel y las medidas fiscales adoptadas por el gobierno federal detonaron una nueva estrategia de presión pública contra estaciones de servicio con precios elevados. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) colocó lonas en diversas gasolineras del país para advertir a los conductores sobre establecimientos que venden el combustible por encima del nivel recomendado.
Las mantas, instaladas en 10 estaciones de servicio, incluyen un mensaje directo dirigido a los consumidores: “No cargues aquí, se vuelan la barda con el precio”. La medida busca desalentar la compra de diésel en esos puntos y, al mismo tiempo, presionar a los concesionarios a ajustar sus tarifas.
El titular de la dependencia, Iván Escalante, informó en redes sociales que el gobierno alcanzó acuerdos con el sector gasolinero para mantener el precio del diésel lo más cercano posible a los 28 pesos por litro. En ese contexto, señaló que la administración federal realiza esfuerzos para contener el incremento del combustible.
Datos de la plataforma PetroIntelligence muestran que el precio promedio nacional del diésel se ubica en 28.60 pesos por litro. En la Ciudad de México el promedio es de 28.22 pesos, mientras que en Jalisco alcanza 28.99 pesos y en Nuevo León se sitúa en 28.35 pesos.
Además del diésel, la Profeco también exhibió a siete estaciones de servicio por vender gasolina magna por encima de los 24 pesos, ampliando así la vigilancia sobre combustibles con precios superiores a los rangos recomendados.
El aumento del diésel ocurre en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas. Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, el combustible ha registrado incrementos ante la escasez global del hidrocarburo. Según la plataforma ActivTrader, el precio del diésel se disparó más de 120% desde diciembre de 2025.
El alza se intensificó a finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron bombardeos contra Irán, lo que derivó en bloqueos comerciales en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de suministro energético a nivel global.
Ante este escenario, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público decidió dejar de cobrar el 81% del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) al diésel. La medida busca reducir el impacto del incremento internacional en el precio final que pagan consumidores y transportistas.
Sin embargo, la reducción fiscal no elimina el costo económico del encarecimiento del combustible. La decisión únicamente amortigua el traslado del aumento al consumidor final, trasladando el impacto al ámbito fiscal mediante menores ingresos tributarios.