Desde una de las cárceles más seguras de Estados Unidos, Joaquín “El Chapo” Guzmán ha intensificado sus acciones ante la justicia estadounidense. En apenas unos días, el exlíder del Cártel de Sinaloa envió al menos cinco escritos a la Corte del Distrito Este de Nueva York con un objetivo recurrente: lograr que se autorice su traslado a México.
La más reciente de esas comunicaciones fue difundida el 3 de junio. En ella, Guzmán solicita nuevamente su extradición y argumenta que debe recibir un trato igualitario bajo la legislación estadounidense, además de pedir que su situación sea valorada conforme al marco constitucional mexicano.
“Mi nombre es Joaquín «El Chapo» Guzmán y considero que tengo derechos bajo la Constitución de Estados Unidos y las leyes estadounidenses para que mis derechos sean tratados de manera igualitaria”, señala el documento.
Las cartas forman parte de una estrategia que el narcotraficante mantiene desde hace años. Aunque comenzó a enviar escritos al tribunal desde 2019, entre el 26 de mayo y el 3 de junio registró una nueva serie de solicitudes dirigidas a la misma corte.
En esos documentos, Guzmán insiste en cuestionar el proceso que derivó en su condena. Sostiene que el jurado que lo declaró culpable en 2019 estuvo condicionado por la actuación del Poder Judicial y reclama que los tribunales federales revisen el veredicto debido a lo que describe como abuso judicial e intimidación sobre la autoridad de los integrantes del jurado.
También asegura que la justicia estadounidense le atribuyó actos de violencia que, según afirma, fueron cometidos por el gobierno mexicano. A la par, argumenta que nunca se ha fugado de una prisión en Estados Unidos, por lo que considera injustificado cualquier argumento que impida conceder su petición de ser enviado a México. Otra de sus demandas está relacionada con las condiciones de visita. En sus escritos solicita mejoras que permitan el acceso de su esposa y sus hijas.
Guzmán cumple una sentencia de cadena perpetua más de 30 años adicionales tras ser declarado culpable en 2019 de diez cargos de narcotráfico, al término de un juicio que se prolongó cerca de cuatro meses y que se convirtió en el mayor proceso por narcotráfico celebrado en Estados Unidos. Desde entonces ha promovido apelaciones y diversos recursos legales sin conseguir modificar su condena. Actualmente permanece recluido en la prisión federal ADX Florence, en Colorado.