La muerte de Héctor Guerrero Flores, identificado como “Niño Guerrero” y considerado líder del Tren de Aragua, fue presentada por autoridades estadounidenses como una señal de que continuarán las acciones contra organizaciones criminales en el continente.
Patrick Weaver, jefe adjunto de gabinete del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró durante el fin de semana que la estrategia contra los cárteles seguirá activa. El funcionario hizo referencia a la operación realizada en coordinación con Venezuela en la que murió Guerrero Flores.
A través de su cuenta en X, Weaver sostuvo que el resultado de esa acción envía un mensaje a la región sobre el alcance de las operaciones estadounidenses. “La muerte de ‘Niño Guerrero’ envía un mensaje claro a América Latina. No hay refugio para los ‘narcoterroristas’ en nuestro hemisferio”, escribió.
El funcionario también vinculó el crecimiento del Tren de Aragua con la política migratoria de la administración del expresidente Joe Biden. En su publicación calificó a ese gobierno como “débil” y afirmó que la organización criminal aprovechó las condiciones fronterizas para expandir sus actividades. “El Tren de Aragua se aprovechó de las fronteras abiertas para traer el ‘narcoterrorismo’ al corazón de América”, añadió.
Guerrero Flores, de 42 años, permanecía prófugo desde 2023, cuando las autoridades venezolanas realizaron un operativo en la prisión de Tocorón. Ese centro penitenciario era señalado como la principal base de operaciones del Tren de Aragua, grupo que extendió su presencia por distintos países de América Latina hasta alcanzar territorio estadounidense.
En 2025, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones contra “Niño Guerrero” y otros cinco integrantes de la organización. Entre ellos figuró Yohan José Romero, conocido como Johan Petrica, identificado como uno de sus lugartenientes.
La administración de Donald Trump clasificó posteriormente al Tren de Aragua como una organización terrorista. El grupo ha sido relacionado con delitos como extorsión, secuestro, tráfico y trata de personas.
La muerte de Guerrero Flores ocurre cinco meses después de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses sostenían que el gobierno del líder chavista colaboraba con el Tren de Aragua, organización criminal que opera en varios países de la región.