El reloj marcó la medianoche y el mundo comenzó a girar al ritmo de un nuevo año. Desde los primeros destellos en el Pacífico hasta las últimas luces en Samoa Americana, la llegada de 2025 fue un mosaico de celebración, reflexión y dolor.
En Auckland, Nueva Zelanda, el cielo estalló en colores, mientras miles admiraban los fuegos artificiales desde volcanes ancestrales. Las tribus indígenas también tuvieron su momento bajo las luces, un recordatorio de raíces profundas en un año que promete renovación.
Sydney se convirtió en el epicentro de la fiesta, con más de un millón de almas congregadas para ver el icónico Puente del Puerto iluminado. La voz del astro británico Robbie Williams unió a la multitud en una melodía colectiva, mientras ceremonias indígenas resaltaban la herencia australiana.
Sin embargo, no todo el mundo celebró. En Corea del Sur, el luto silenció los festejos tras un trágico accidente aéreo que dejó 179 vidas perdidas. En Ucrania, Sudán e Israel, los conflictos apagaron las luces del júbilo, recordando que la esperanza no siempre llega con el sonido de la cuenta regresiva.
En Asia, el Año de la Serpiente se anuncia como un símbolo de transformación. Japón, con su meticulosa preparación para el mayor feriado nacional, y las coloridas figuras de serpientes sonrientes, promete un ciclo de renacimiento.
En Tailandia, los ritmos de Lisa, miembro de Blackpink, electrificaron Bangkok antes de que los fuegos artificiales pintaran el cielo. Mientras, en Dubái, miles observaron el espectáculo del Burj Khalifa, la torre más alta del mundo, que brilló como un faro para quienes buscan grandeza.
Al otro lado del Atlántico, Times Square vibró con TLC y los Jonas Brothers. Las Vegas deslumbró con su show en el Strip, mientras el Sphere debutaba una cuenta regresiva que atrapó miradas.
En Roma, el Papa Francisco marcó el inicio del Año Santo, un evento que atraerá millones de peregrinos a la Ciudad Eterna.
2025 llegó con explosiones de color y momentos de pausa. Un recordatorio de que el cambio es inevitable, pero el significado lo damos nosotros.