EE. UU. reajusta su presencia en Jerusalén: Adiós a la Oficina de Asuntos Palestinos

EE. UU. reajusta su presencia en Jerusalén: Adiós a la Oficina de Asuntos Palestinos

El gobierno de Estados Unidos anunció un movimiento diplomático que redefine su estructura en Medio Oriente: La Oficina de Asuntos Palestinos en Jerusalén ha sido cerrada oficialmente y sus funciones se integrarán por completo en la embajada estadounidense en Israel.

La portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, fue la encargada de confirmar la medida durante una rueda de prensa. Explicó que el secretario de Estado, Marco Rubio, decidió “fusionar plenamente las responsabilidades” de dicha oficina con el resto de las áreas de la embajada en Jerusalén. A partir de ahora, la supervisión de los asuntos palestinos quedará bajo el mando directo del embajador en Israel, Mike Huckabee.

“Estados Unidos mantiene su compromiso con su relación histórica con Israel, reforzando su seguridad y garantizando la paz para crear una mejor vida para toda la región”, expresó Bruce al dar detalles sobre los pasos a seguir para concretar la fusión, los cuales se implementarán en las próximas semanas.

La Oficina de Asuntos Palestinos mantenía una vía de comunicación directa con el Departamento de Estado en Washington, encargándose de asuntos específicos del pueblo palestino. La reestructuración pone fin a esa autonomía funcional y concentra todas las gestiones bajo una sola estructura diplomática en Jerusalén.

Esta decisión se alinea con la política exterior impulsada por Donald Trump durante su primer mandato (2017-2021), cuando reconoció a Jerusalén como la capital oficial de Israel y trasladó la embajada desde Tel Aviv. En ese contexto, se suspendieron las operaciones del consulado general en la ciudad, que fue rebautizado como Unidad de Asuntos Palestinos, subordinada a la embajada.

Con la llegada de Joe Biden en 2021, no se reabrió el consulado, aunque en 2022 su administración optó por devolverle a dicha unidad el nombre de Oficina de Asuntos Palestinos y su capacidad de interactuar directamente con Washington. Esa medida marcó una diferencia con la política de su antecesor, pero la actual decisión del Departamento de Estado revierte nuevamente ese avance.

“Esto es algo que se estableció durante el primer mandato de Trump, así que no es una decisión nueva. (…) Es algo que la administración anterior revirtió y que ya se había establecido”, puntualizó Bruce, subrayando el carácter de continuidad que representa esta acción dentro de la visión diplomática de largo plazo. Con este ajuste, la diplomacia estadounidense reafirma su enfoque centralizado en Jerusalén, mientras el equilibrio regional continúa en una constante transformación.

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