La continuidad del programa de médicos cubanos en México generó un nuevo choque político entre autoridades mexicanas y un legislador estadounidense. El representante republicano Mario Díaz‑Balart acusó a la presidenta Claudia Sheinbaum de ser “cómplice de trata de personas”, luego de que la mandataria confirmara que su administración mantendrá la colaboración con profesionales de salud provenientes de Cuba.
El señalamiento del congresista estuvo acompañado de una advertencia sobre posibles consecuencias legales. Díaz-Balart afirmó que la legislación de Estados Unidos prohíbe el ingreso a funcionarios extranjeros que permitan la participación de médicos cubanos bajo ese esquema en sus países. El legislador también cuestionó el financiamiento a gobiernos que, según su postura, se beneficien de este tipo de acuerdos.
La reacción del gobierno mexicano no se hizo esperar. La embajada de México en Estados Unidos rechazó las acusaciones y defendió el convenio, asegurando que el acuerdo garantiza condiciones laborales adecuadas para los profesionales de la salud. La representación diplomática subrayó que los médicos extranjeros reciben una remuneración directa y cuentan con derechos laborales equivalentes a los de los trabajadores mexicanos.
La controversia surgió después de que Sheinbaum confirmara, durante su conferencia matutina del miércoles, la permanencia de los médicos cubanos en el país. La mandataria sostuvo que la colaboración continúa debido a su utilidad dentro del sistema de salud mexicano. “Es un acuerdo bilateral de mucha ayuda para México”, señaló Sheinbaum. El respaldo al programa ocurre en un contexto de presión creciente desde Washington hacia La Habana. El presidente Donald Trump ha impulsado medidas destinadas a restringir el acceso de la isla a importaciones de petróleo y promover el aislamiento del gobierno cubano con el objetivo de generar cambios políticos.
En ese mismo marco, el secretario de Estado Marco Rubio calificó las misiones médicas cubanas como “una forma de tráfico humano”, reforzando la postura estadounidense para poner fin a estos programas en distintos países. La presión ha tenido efectos en la región. Gobiernos de América Latina y el Caribe, como Honduras y Jamaica, han cancelado de manera abrupta sus acuerdos y ordenado el regreso de los médicos cubanos a su país de origen.
Pese a este escenario, México mantiene el convenio vigente, lo que ha provocado el intercambio de posturas entre autoridades mexicanas y legisladores estadounidenses, en medio del debate internacional sobre la continuidad de estas misiones médicas.