El periodista Rafael “Lafita” León Segovia afirmó que su detención es consecuencia directa de una persecución relacionada con su labor periodística. El comunicador, conocido por su trabajo en la nota roja, sostuvo que las acciones emprendidas en su contra responden a represalias derivadas del ejercicio de su profesión.
Rafael León permaneció seis días recluido en el penal regional Duport Ostión, señalado como presunto responsable del delito de encubrimiento por favorecimiento. En un inicio, la imputación incluía también el delito de terrorismo; sin embargo, durante el proceso judicial, la fiscalía retiró ese término de la acusación. Tras una audiencia que se extendió por más de seis horas, el periodista abandonó el centro penitenciario y continuará su proceso bajo la medida de arraigo domiciliario.
A su salida del penal, visiblemente conmovido, agradeció al juez que condujo su caso. Posteriormente, lanzó fuertes críticas contra la fiscalía del estado, a la que responsabilizó de su detención. Según su testimonio, la aprehensión se llevó a cabo sin que los agentes se identificaran y sin permitirle realizar una llamada telefónica, hechos que, aseguró, lo llevaron a anunciar la presentación de una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
El reportero también denunció presuntas irregularidades cometidas por elementos ministeriales durante su detención, entre ellas el retiro de dinero en efectivo que llevaba consigo. De acuerdo con su declaración, portaba 43 mil pesos, de los cuales solo le fueron devueltos 20 mil tras la intervención de su hijo. “En el bolsillo traía 43 mil pesos, me los sacó la comandante de la Ministerial. No quería aceptar que tenía el dinero, pero mi hijo la tuvo que presionar y le regresó 20 mil pesos, nada más”, relató.
Durante su estancia en el penal, Rafael León señaló que conversó con otros internos que dijeron enfrentar situaciones similares. A partir de esos testimonios, aseguró que el delito de terrorismo es utilizado por la fiscalía como un mecanismo de presión dentro de los procesos judiciales. El periodista también reprochó el despliegue de fuerzas de seguridad durante su detención, que incluyó a elementos de la Marina, el Ejército y la policía estatal, así como la toma de fotografías, lo que calificó como un exceso.
Por su parte, Gardiel Josué León Oropeza, hijo del comunicador, afirmó que la detención de su padre proviene de una “fabricadora de delitos” y exigió justicia, al advertir que este tipo de acciones podrían dirigirse contra otros periodistas. Rafael León Segovia continuará su proceso legal bajo arraigo domiciliario, mientras sostiene que su detención está vinculada con su trabajo informativo.