El gobierno de Estados Unidos colocó este jueves a uno de los fiscales más visibles del caso contra funcionarios de Sinaloa en la antesala de la máxima estructura de inteligencia del país. Donald Trump anunció la nominación de Jay Clayton como próximo director de Inteligencia Nacional, mientras el fiscal mantiene abierta la investigación por narcotráfico contra Rubén Rocha Moya, Gerardo Mérida Sánchez y otros funcionarios estatales.
Clayton encabeza el expediente en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York. El 29 de abril anunció la acusación contra Rocha Moya, el morenista Enrique Inzunza, el alcalde con licencia de Culiacán Juan de Dios Mendívil y otros funcionarios señalados por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa y la facción de Los Chapitos.
“El Cártel de Sinaloa es una organización criminal despiadada que ha inundado esta comunidad con drogas peligrosas durante décadas”, declaró el fiscal federal Jay Clayton.
La investigación avanzó posteriormente con la entrega voluntaria a autoridades estadounidenses de dos exsecretarios de Rocha Moya: el general en retiro Mérida Sánchez y el exsecretario de Finanzas Enrique Alfonso Díaz Vega.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió que la administración de Trump no ha presentado pruebas suficientes para iniciar procedimientos de extradición contra los funcionarios señalados. La nominación de Clayton llegó después de semanas de tensión política en Washington.
Trump había enfrentado críticas de legisladores demócratas por impulsar a Bill Pulte como director interino tras la salida de Tulsi Gabbard. En un mensaje publicado en Truth Social, el presidente defendió al fiscal y pidió al Senado confirmar su nombramiento “lo antes posible”.
Además, la Casa Blanca informó que Pulte asumirá temporalmente el cargo el 19 de junio y que la renuncia de Gabbard surtirá efecto el 30 de junio. El relevo coincidió con un enfrentamiento en el Congreso por la renovación de una ley de vigilancia, luego de que la Cámara de Representantes rechazara una extensión temporal solicitada por Trump. Con la decisión, el fiscal que dirige uno de los procesos más delicados relacionados con Sinaloa queda proyectado hacia la jefatura de la comunidad de inteligencia estadounidense.