EU refuerza seguridad tras ofensiva “Furia Épica” y confirma muerte de líder supremo iraní, Ali Jameneí

EU refuerza seguridad tras ofensiva “Furia Épica” y confirma muerte de líder supremo iraní, Ali Jameneí

El gobierno de Estados Unidos elevó el nivel de alerta terrorista y reforzó las medidas de seguridad en todo el país tras el inicio de la ofensiva militar conjunta con Israel contra Irán, una operación denominada “Furia Épica” y supervisada directamente por el presidente Donald Trump desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida.

El FBI incrementó el nivel de alerta como medida preventiva ante posibles amenazas internas, mientras que el Servicio Secreto de Estados Unidos anunció un aumento en los esquemas de protección en instalaciones bajo su resguardo, incluyendo espacios vinculados al presidente y otros líderes políticos. En paralelo, corporaciones policiales locales, como el Departamento de Policía de Nueva York, desplegaron patrullajes adicionales y activaron protocolos de vigilancia en sedes diplomáticas y lugares de culto.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, informó que su dependencia mantiene coordinación directa con agencias de inteligencia y cuerpos de seguridad para monitorear y prevenir cualquier amenaza potencial dentro del territorio estadounidense. El presidente Trump siguió el desarrollo de la ofensiva acompañado por su equipo de seguridad nacional desde Mar-a-Lago, donde también emitió un mensaje en video a través de Truth Social para anunciar el inicio de los bombardeos.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que el mandatario supervisó la operación durante la noche y sostuvo una llamada telefónica con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. “El presidente y su equipo de seguridad nacional continuarán monitoreando de cerca la situación durante todo el día”, declaró.

De acuerdo con autoridades estadounidenses, el secretario de Estado, Marco Rubio, notificó previamente del ataque a siete integrantes del llamado Grupo de los Ocho, conformado por líderes del Congreso. Sin embargo, legisladores del Partido Demócrata señalaron que no fueron informados y cuestionaron la decisión del Ejecutivo, al considerar que el Congreso tiene la facultad de autorizar operaciones militares en el exterior.

El Comando Central de Estados Unidos confirmó que la operación incluyó ataques contra instalaciones estratégicas en Teherán y otras ciudades iraníes, dirigidos a centros de mando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, sistemas de defensa aérea, bases de lanzamiento de misiles y drones, así como aeródromos militares.

El comandante del CENTCOM, el almirante Brad Cooper, calificó la ofensiva como “la mayor concentración regional de potencia de fuego militar estadounidense en una generación” y señaló que las fuerzas armadas respondieron a la orden presidencial con un despliegue amplio de capacidades militares.

El Pentágono informó al Comité de Servicios Armados del Congreso una vez iniciadas las acciones. Según el CENTCOM, no se registraron bajas ni heridos estadounidenses y los daños en instalaciones militares fueron mínimos, sin afectar la operatividad de las fuerzas desplegadas.

Como respuesta, Irán lanzó misiles contra territorio israelí y contra bases militares estadounidenses en distintos países de la región. El ministro de Relaciones Exteriores iraní confirmó la muerte de dos comandantes militares durante los bombardeos, aunque indicó que altos funcionarios del gobierno sobrevivieron. Hasta el momento, no se ha confirmado la situación del líder supremo iraní, Ali Jameneí.

La operación marca una escalada significativa en el conflicto regional, mientras las autoridades estadounidenses mantienen activos los protocolos de seguridad y continúan monitoreando posibles repercusiones dentro y fuera de su territorio.

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