La Casa Blanca confirmó este martes que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su equipo están evaluando “una gama de opciones” para adquirir Groenlandia, incluyendo la posibilidad de recurrir al uso de las Fuerzas Armadas estadounidenses, en un contexto de tensiones geopolíticas en el Ártico. La declaración oficial se produjo a través de un comunicado de la secretaria de prensa Karoline Leavitt, que subrayó que considerar distintas alternativas forma parte de la política exterior del Gobierno.
Trump ha señalado que la adquisición de Groenlandia constituye una “prioridad de seguridad nacional” para Estados Unidos y que resulta “vital para disuadir a nuestros adversarios en la región ártica”, en referencia a las actividades estratégicas de potencias como Rusia y China en esa zona. El texto difundido por la Casa Blanca reitera que todas las opciones, entre ellas la militar, “siempre están a disposición del comandante en jefe”, sin detallar calendarios o mecanismos concretos para avanzar en este objetivo.
La cuestión de Groenlandia ha reaparecido con fuerza tras la reciente operación militar estadounidense que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos federales, lo que ha avivado las discusiones sobre cómo Washington busca defender lo que considera sus intereses estratégicos.
Dentro de la propia administración estadounidense, las declaraciones han variado. El jefe adjunto de Gabinete, Stephen Miller, afirmó que Estados Unidos debería controlar Groenlandia y afirmó que “nadie va a enfrentarse militarmente a Estados Unidos por el futuro de Groenlandia”, cuestionando además la legitimidad del control danés sobre el territorio autónomo.
En contraste, Jeff Landry, enviado especial de Trump para Groenlandia, sostuvo que la intención presidencial es promover la independencia de la isla con acuerdos económicos con Washington, descartando explícitamente una anexión violenta.
Groenlandia es una entidad autónoma dentro del Reino de Dinamarca, con competencias internas amplias pero dependiente de Copenhague en asuntos de defensa y política exterior. Las autoridades danesas han respondido con firmeza a las declaraciones estadounidenses, advirtiendo que un ataque militar entre países miembros de la OTAN —como Estados Unidos y Dinamarca— pondría en riesgo la alianza y la seguridad transatlántica que ha mantenido estabilidad desde la Segunda Guerra Mundial.
El primer ministro de Dinamarca ha señalado que toma “en serio” las intenciones expresadas por la Casa Blanca y ha insistido en que la soberanía y el futuro de Groenlandia deben decidirse conforme al derecho internacional y sin presiones externas.
La postura estadounidense, que declara abierta la posibilidad de emplear fuerza militar, ha provocado reacciones inmediatas de aliados europeos y plantea interrogantes sobre la estabilidad de la OTAN, las relaciones con países aliados y la gestión de intereses estratégicos en el Ártico.