Con mayoría amplia y sin votos en contra, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó en lo general la reforma a la Ley Federal de Derecho de Autor y modificaciones a la Ley Federal del Trabajo, una iniciativa que desató advertencias sobre el uso de inteligencia artificial, acusaciones de cabildeo y llamados a posponer la discusión. El dictamen obtuvo 368 votos a favor, cero en contra y 104 abstenciones.
La votación se llevó a cabo luego de que legisladores de distintos partidos manifestaran preocupaciones sobre el alcance del proyecto impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, especialmente en lo relacionado con la incorporación del concepto de inteligencia artificial sin una definición legal específica.
Antes de iniciar el debate, un diputado de Movimiento Ciudadano presentó una moción suspensiva al advertir que el dictamen contenía “graves errores que afectan, y duramente, a quienes participan en la cadena creativa, artística y de contenido”. El legislador sostuvo que la reforma impacta a autores, intérpretes, técnicos, productores y editores, además de criticar que el análisis no se realizara mediante un parlamento abierto.
El emecista Ramírez también alertó que “se introduce el concepto de inteligencia artificial sin definirlo. Y esto hace, desde luego, que se pueda aplicar la ley de una manera arbitraria y hasta caprichosa”. Asimismo, advirtió que podría generarse un esquema de presión durante procesos de postproducción, al permitir que artistas o intérpretes revocaran el consentimiento para el uso de su imagen o voz.
Desde el Partido Revolucionario Institucional, el diputado Erubiel Alonso pidió posponer el debate al señalar que el sector artístico expresó inquietudes sobre el contenido del dictamen y denunció un manejo parlamentario deficiente durante el proceso. También advirtió riesgos vinculados con la aplicación de contratos previos en nuevas formas de explotación digital y en sistemas de inteligencia artificial.
En tanto, el diputado Santiago González del Partido del Trabajo señaló que su bancada se opone al uso abusivo por parte de conglomerados que, afirmó, podrían beneficiarse con más de 4 billones de pesos por regalías. Recordó además que el grupo parlamentario denunció el 26 de marzo la intervención de cabilderos en la iniciativa.
El legislador petista reiteró la preocupación por la falta de definición legal de inteligencia artificial, al advertir que ello podría generar incertidumbre jurídica. También alertó sobre lo que calificó como una “trampa de retroactividad contractual” en el artículo 118, que permitiría a empresas utilizar contratos firmados hace décadas.
En contraste, la diputada de Morena Gissel Santander defendió la reforma al afirmar que el Congreso enfrenta la disyuntiva de proteger a trabajadores del sector creativo o permitir nuevas formas de explotación digital. Señaló que actualmente existen herramientas capaces de replicar voces y rostros sin autorización ni pago.
Durante la fundamentación, la presidenta de la Comisión de Cultura, Alma Lidia de la Vega, afirmó que la reforma busca salvaguardar los derechos laborales de creadores y establecer límites al uso de tecnologías que puedan afectar empleos y dignidad profesional.