El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea informar al Congreso sobre posibles operaciones militares en tierra contra el narcotráfico en Venezuela y Colombia, como una ampliación de los ataques por mar que su administración ha llevado a cabo en el Caribe y el Pacífico, adelantó este domingo el senador republicano Lindsey Graham.
Durante una entrevista en el programa Face The Nation de la cadena CBS, el senador por Carolina del Sur reveló que el mandatario estadounidense le comunicó su intención de presentar esta información al regresar de su gira por Asia. “El presidente Trump me dijo ayer que planea informar a los miembros del Congreso, a su regreso de Asia, sobre posibles operaciones militares futuras contra Venezuela y Colombia”, señaló Graham.
A la pregunta de si la Casa Blanca considera llevar los ataques del mar a la tierra, el legislador respondió con un rotundo sí, confirmando así la posibilidad de una nueva fase en las operaciones antidrogas. “Habrá una sesión informativa en el Congreso sobre la posible expansión del mar a la tierra. Apoyo esa idea”, agregó el republicano, reconocido por su cercanía con el mandatario.
El senador defendió las acciones militares ya emprendidas por Washington contra embarcaciones presuntamente dedicadas al tráfico de drogas, justificando el uso de la fuerza como parte de la estrategia para proteger a Estados Unidos del narcotráfico procedente de Sudamérica. “Tiene toda la autoridad del mundo. Esto no es asesinato. Esto es proteger a Estados Unidos del envenenamiento por narcoterroristas de Venezuela y Colombia”, afirmó Graham al referirse al presidente Trump.
De acuerdo con reportes del Ejército estadounidense, desde el inicio de los ataques a principios de septiembre se han hundido al menos 10 embarcaciones, con aproximadamente 43 personas a bordo, en operaciones realizadas cerca de las costas venezolanas y colombianas.
La Casa Blanca ha sostenido que estas acciones buscan frenar la entrada de drogas al territorio estadounidense, destacando que se trata de medidas de seguridad nacional. Sin embargo, organizaciones y críticos han cuestionado la legalidad de los ataques, argumentando que no existe evidencia suficiente de que todas las embarcaciones transportaran droga y que las personas a bordo no tuvieron derecho a un proceso judicial.
Mientras tanto, el anuncio de una posible expansión terrestre abre una nueva etapa en la política de seguridad de Washington en la región, con atención especial sobre los vínculos del narcotráfico y su impacto directo en las fronteras estadounidenses.