Las llamadas de emergencia de municipios mexiquenses ahora son canalizadas desde Polanco y San Mateo Atenco. Al mismo tiempo, coordinadores de socorros, radioperadores, personal médico y administrativos comenzaron a salir de las delegaciones de la Cruz Roja Mexicana en el Estado de México tras una reestructura interna que, según extrabajadores, ha complicado la operación y elevado los costos.
La medida alcanzó a las 30 delegaciones de la institución en la entidad. Los primeros recortes ocurrieron en febrero con el despido de los llamados “Acuarios”, encargados de coordinar emergencias en los 125 municipios mexiquenses. Después fueron separados de sus cargos coordinadores de administración, enfermería, servicios médicos, presidentes delegacionales y radioperadores.
Mientras avanzaban las bajas laborales, la operación empezó a concentrarse en la sede estatal de San Mateo Atenco y en las oficinas nacionales ubicadas en Polanco, Ciudad de México. De acuerdo con testimonios entregados a Latinus por exempleados que pidieron anonimato, todas las líneas locales fueron redirigidas a ese esquema centralizado.
“Y todas las líneas locales fueron redirigidas a Polanco, por lo que los despachadores de Polanco mandaban las emergencias, sin saber cuáles son las zonas puntos rojos y las zonas de protección civil”, relató uno de los extrabajadores.
Los exempleados advirtieron que el desconocimiento de rutas, colonias conflictivas y zonas de riesgo podría impactar directamente en los tiempos de respuesta. Según explicaron, una atención que antes debía resolverse entre 10 y 15 minutos ahora podría tardar más de 25 minutos debido al proceso de canalización de llamadas y asignación de ambulancias.
La reestructura fue presentada, según los testimonios, como una estrategia para disminuir costos operativos. Sin embargo, los extrabajadores sostienen que ocurrió lo contrario. Uno de ellos afirmó que los gastos aumentaron hasta en 45%.
En Nicolás Romero, ejemplificaron, la nómina pasó de 350 mil a 580 mil pesos tras los cambios. También señalaron incrementos en la adquisición de medicamentos e insumos hospitalarios luego de que las compras dejaran de realizarse de manera local y fueran concentradas con un solo proveedor.
Además del control de emergencias, la centralización incluyó el manejo de nóminas, contratos, convenios y proveedores de las delegaciones. Según los testimonios, esto redujo las facultades de decisión de los consejos locales, pese a que los estatutos de la Cruz Roja Mexicana establecen autonomía para las delegaciones. Hasta ahora, alrededor de 12 trabajadores con experiencia han sido despedidos. Aún no hay una postura oficial de la sede nacional de la Cruz Roja.