A más de una década de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, la investigación federal suma un nuevo nombre a una lista marcada por avances incompletos y controversias persistentes. Se trata de Irving Arroyo Aranda, a quien la Fiscalía General de la República (FGR) identifica como presunto integrante del grupo criminal Guerreros Unidos, organización señalada desde los primeros momentos del caso.
Arroyo Aranda, de 33 años, fue detenido el 26 de noviembre en Iguala, Guerrero, y posteriormente trasladado al Centro Federal de Readaptación Social del Altiplano, un penal de alta seguridad. De acuerdo con su propia declaración, el día de los hechos, el 26 de septiembre de 2014, se encontraba con un familiar en la vía pública cuando ocurrieron los acontecimientos relacionados con la desaparición de los estudiantes.
La FGR sostiene que dos inmuebles presuntamente vinculados a familiares del detenido habrían operado como puntos estratégicos de Guerreros Unidos durante la noche en que desaparecieron los normalistas. Según la autoridad, estos espacios formaban parte de la estructura operativa del grupo criminal en Iguala. Sin embargo, esta versión ha sido rechazada por la defensa legal de Arroyo Aranda.
El abogado Jorge Ramírez señaló presuntas irregularidades durante los cateos realizados en dichos inmuebles. Entre los señalamientos expuestos se encuentra la supuesta manipulación de sistemas de videovigilancia por parte de los agentes participantes en los operativos, lo que, según la defensa, pone en duda la validez de los indicios recabados.
Aunque la carpeta de investigación vincula a Irving Arroyo con delitos graves como delincuencia organizada y desaparición cometida por particulares, hasta el momento las imputaciones formales en su contra se limitan a la posesión de un arma de fuego y de drogas destinadas al consumo personal. Esta discrepancia entre los señalamientos iniciales y los cargos presentados ante la autoridad judicial subraya las dificultades que continúan rodeando el esclarecimiento del caso Ayotzinapa, uno de los episodios más complejos y sensibles en la historia reciente del país.