El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes en Washington que la decisión de no avanzar, por ahora, en una ofensiva militar contra Irán fue tomada de manera personal y sin presiones de gobiernos extranjeros. El mandatario rechazó versiones que apuntaban a gestiones de países árabes o de Israel para frenar un eventual ataque y sostuvo que la pausa obedece a acontecimientos recientes dentro del propio territorio iraní.
“Nadie me ha convencido. Me he convencido yo mismo”, declaró Trump ante periodistas, al ser cuestionado sobre supuestas intervenciones diplomáticas para evitar una acción militar estadounidense. La respuesta se dio en el contexto de informaciones difundidas por medios estadounidenses que señalaban contactos de países de la región con la Casa Blanca para contener una escalada del conflicto.
Durante la última semana, el presidente había reiterado en varias ocasiones que Estados Unidos contemplaba el uso de la fuerza contra el régimen del ayatolá si persistía la represión contra las protestas antigubernamentales que se desarrollan en Irán. Estas manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre y, desde entonces, han generado una fuerte reacción de las autoridades iraníes.
Este viernes, Trump explicó que uno de los factores determinantes para frenar la ofensiva fue la supuesta decisión de Teherán de cancelar ejecuciones masivas. Según el mandatario, las autoridades iraníes “cancelaron” las 800 ejecuciones que, de acuerdo con su versión, “tenían programadas” contra manifestantes detenidos. “Respeto mucho el hecho de que lo hayan cancelado”, señaló, dando a entender que este paso influyó directamente en su decisión de no autorizar, por el momento, ninguna operación militar.
En los primeros días de las protestas, Trump había advertido públicamente al gobierno iraní que no recurriera a la violencia extrema contra los manifestantes. En ese momento, se habían reportado siete personas muertas. Desde entonces, la cifra de fallecidos ha aumentado de manera considerable y, de acuerdo con organizaciones no gubernamentales opositoras al régimen, supera los 3 mil 400, sin que se haya producido una acción militar estadounidense.
Posteriormente, el presidente estadounidense estableció una nueva línea roja al advertir específicamente contra la ejecución de manifestantes. En ese contexto, afirmó que “va ayuda en camino”, una declaración que no fue acompañada de detalles sobre su significado o alcance, pero que generó incertidumbre dentro de Irán y en la comunidad internacional.
Las declaraciones de Trump se producen en medio de un escenario de alta tensión regional y de atención internacional sobre la respuesta de Estados Unidos frente a la crisis interna iraní. Por ahora, la Casa Blanca mantiene una postura de advertencia y presión verbal, mientras el presidente insiste en que su decisión responde a su propia evaluación de los acontecimientos y a las acciones atribuidas a las autoridades de Teherán.