El gobierno de Estados Unidos confirmó este martes que mantiene contacto directo con los ciudadanos estadounidenses que resultaron heridos durante el tiroteo ocurrido el lunes en la zona arqueológica de Teotihuacán, en el Estado de México, y que ya se les está brindando asistencia. A través del Departamento de Estado, las autoridades informaron que se encuentran «brindando asistencia consultar» a los connacionales lesionados. Sin embargo, indicaron que no se proporcionarían más detalles sobre su condición debido a motivos de privacidad.
De acuerdo con información oficial del gobierno mexicano, entre los 13 extranjeros heridos se identificaron seis ciudadanos estadounidenses. El ataque dejó además a una turista canadiense sin vida. El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, manifestó su postura tras los hechos y expresó su «profunda preocupación y tristeza» por lo ocurrido.
«He seguido con profunda preocupación y tristeza el tiroteo ocurrido hoy en Teotihuacán, que resultó en la trágica pérdida de vidas y múltiples personas heridas, incluyendo a varios ciudadanos estadounidenses», señaló en un mensaje en X.
El diplomático también indicó que su país está dispuesto a colaborar con las autoridades mexicanas mientras continúan las investigaciones, además de enviar condolencias a las víctimas y sus familias.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México confirmó que el ataque fue perpetrado por Julio César Jasso, quien actuó solo y posteriormente se suicidó. Las autoridades señalaron que su conducta habría estado inspirada en ataques violentos registrados en otros países, entre ellos la matanza de Columbine, ocurrida el 20 de abril de 1999, donde murieron 13 personas, incluidos los dos perpetradores, y resultaron heridas 24 más.
El tiroteo del lunes representa un hecho sin precedentes en la zona arqueológica, ya que es el primer incidente de este tipo desde la inauguración del sitio el 12 de octubre de 1987.
Teotihuacán es uno de los destinos arqueológicos más emblemáticos de México y cuenta con la distinción de Patrimonio Mundial de la UNESCO. El complejo se ubica a unos 50 kilómetros de la Ciudad de México, que además será sede del partido inaugural del Mundial de Fútbol de 2026, torneo que el país organizará junto con Estados Unidos y Canadá.