El Aeropuerto Internacional John F. Kennedy (JFK) de Nueva York vivió este viernes una jornada caótica tras suspender temporalmente sus operaciones debido a la falta de personal provocada por el cierre del Gobierno federal, que ya cumple 31 días. La Administración Federal de Aviación (FAA) ordenó detener los despegues y aterrizajes durante más de una hora y media, una medida que afectó a cientos de vuelos y dejó a miles de pasajeros varados en distintos aeropuertos del país.
La suspensión, conocida como ground stop, se implementó por la escasez de controladores aéreos que no han recibido su salario desde que comenzó el cierre. Aunque muchos siguen laborando por pertenecer al sector de seguridad nacional, un número creciente ha dejado de asistir a sus puestos por motivos de salud y estrés, provocando un colapso en las operaciones.
A las complicaciones por falta de personal se sumaron condiciones climáticas adversas. Los fuertes vientos sobre el noreste de Estados Unidos extendieron los retrasos por más de una hora y limitaron el número de aterrizajes en el JFK a 36 aviones por hora, medida impuesta por la Agencia de Manejo de Emergencias de Nueva York (NYC Emergency Management). Para evitar la saturación, los vuelos con destino a la ciudad fueron retenidos en sus aeropuertos de origen hasta nuevo aviso.
El bloqueo de operaciones en el JFK, uno de los aeropuertos más transitados del mundo, afectó también a las terminales de Newark (Nueva Jersey) y LaGuardia (Queens), que implementaron restricciones similares. En Newark, solo se permitió el arribo de 30 vuelos por hora, con retrasos que alcanzaron los 170 minutos en algunos casos. En LaGuardia, las llegadas se redujeron a entre 24 y 28 aviones por hora, y los vuelos enfrentaron demoras de hasta cinco horas.
La FAA informó que las operaciones en el JFK se reanudarán alrededor de las 7:30 de la tarde, aunque advirtió que las restricciones podrían mantenerse durante la mañana del sábado si persisten los problemas de personal y el mal clima. Las autoridades locales pronosticaron que se seguirán reteniendo hasta 36 vuelos por hora, lo que generará nuevos retrasos de entre 60 y 100 minutos.
El cierre del Gobierno federal ya impacta de manera directa la aviación estadounidense. Más de 636 mil empleados considerados no esenciales permanecen suspendidos sin sueldo, mientras que los controladores aéreos y personal de seguridad trabajan sin recibir pago desde hace semanas.
Este escenario refleja una presión creciente sobre la infraestructura aérea del país justo antes de la temporada alta de viajes por el Día de Acción de Gracias, y amenaza con convertirse en el cierre más largo de la historia de Estados Unidos si no se alcanza pronto un acuerdo en el Congreso para reabrir la Administración.