El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió el pasado fin de semana una carta al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr, en la que expresó su descontento por no haber sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2025, distinción que fue otorgada a la opositora venezolana María Corina Machado. En el mensaje filtrado a la prensa y reportado por la cadena PBS NewsHour, Trump afirmó que, tras el desaire del comité noruego, “ya no siente la obligación de pensar únicamente en la paz” aunque dijo que esta seguirá siendo predominante, y que ahora puede enfocarse en lo que considera “bueno y apropiado” para Estados Unidos.
Trump vinculó explícitamente su frustración por no obtener el Nobel con sus renovadas ambiciones sobre Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca en el Ártico. En la misiva, criticó la capacidad de Dinamarca para proteger la isla de posibles amenazas de Rusia o China y cuestionó el derecho danés sobre el territorio por razones históricas, argumentando que no existen “documentos escritos” que justifiquen la soberanía. Afirmó, además, que “el mundo no estará seguro a menos que tengamos control total y completo de Groenlandia”.
El presidente también mencionó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), declarando que, en su opinión, ha hecho “más por la OTAN que cualquier otra persona desde su creación” y sugirió que la alianza debería ahora actuar a favor de Estados Unidos.
La carta de Trump reaccionó no solo a la decisión del Nobel, sino también a tensiones en curso con aliados europeos por el plan estadounidense de adquirir la isla ártica. En días recientes, Londres, Berlín, París y otras capitales europeas expresaron rechazo a cualquier intento de compra o control forzoso de Groenlandia, y varios líderes calificaron de “chantaje” las amenazas de Trump de imponer aranceles a países que se opongan a sus objetivos. La Unión Europea ha discutido medidas de represalia comercial ante las amenazas arancelarias, mientras los gobiernos de la región reafirmaron su apoyo a la soberanía danesa y al respeto del derecho internacional.
Desde Oslo se ha aclarado que el Premio Nobel de la Paz es otorgado por un comité independiente, no por el Gobierno noruego, y Støre confirmó que recibió la carta sin divulgar su contenido completo. El debate diplomático se intensifica justo antes de reuniones internacionales clave, en las que líderes europeos intentarán abordar los desacuerdos con Washington tanto sobre Groenlandia como sobre alianzas estratégicas en el contexto de la seguridad ártica.